lunes , agosto 19 2019
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“Lo esencial es invisible a los ojos” frase del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry, que significa que el verdadero valor de las cosas no siempre es evidente. Cuánta imaginación del personaje El Principito, los riotercerenses debemos aprender que la verdadera política no se ve.

En política, lo esencial es invisible a los ojos

EDITORIAL/ POR JUSTO DAGORRET. Pensar y debatir idelogías hoy en día es un acto solitario, virtuoso y extraordinario. La mayoría de las doctrinas que en la actualidad se plasman en la sociedad vienen del ámbito virtual. Una buena costumbre que se pierde es debatir ideas, proyectos sobre la vida política, social y económica de la ciudad de Río Tercero en bares, en comisiones vecinales, en comisiones de cooperativas, en mutuales, en clubes y en cualquier ámbito que se aglutinen dos personas.

Pensar en estos tiempos es revolucionario, actuar en consecuencia es ser extremista. Paradójicamente el silencio, de la mayoría es visto como la solución a lo invisible.

 

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“Lo esencial es invisible a los ojos” frase  del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry, que significa que el verdadero valor de las cosas no siempre es evidente. Cuánta imaginación del personaje El Principito, los riotercerenses debemos aprender que la verdadera política no se ve.

Los buenos gestos, la conducta ética, la transparencia de los actos públicos, la bondad, el ser buen vecino, ser solidario, ser amable, ser respetuoso, ser buen hijo o padre o abuelo o esposo no son actos materiales, son acciones y virtudes invisibles. ¿Conoce usted un político con tantas cualidades invisibles a los ojos?

Siempre en el mismo pensamiento, Río Tercero carece de hombres y mujeres capaces de debatir y discutir líneas de acción en políticas públicas y sociales. Además, hoy en día las microeconomías han sido sometidas al comando de lo político, con la causante que la macroeconomía es una de las causas malignas de la realidad en lo político, en lo social y en lo económico.

En mis épocas de estudiante, una profesora de historia en la secundaria selló con su explicación las políticas de izquierda y de derecha. En aquellos años la llegada de la democracia en el ´83 y la educadora seguramente con su intelecto de formato militar, pero con un pensamiento de apertura democrática contó a los alumnos que el pensamiento de derecha nació en Francia cuando los altos jefes, los representantes de la nobleza y la cúpula del clero tomaron asiento a la derecha del trono (el rey) y del otro lado, campesinos, comerciantes, empresarios, lo que se denominaba izquierda.

Este concepto del origen de la derecha y de la izquierda ha evolucionado por décadas en el mundo. Pero, las explicaciones en la juventud son inolvidables, más allá que luego de varias décadas uno le da el verdadero valor de la educación.

Para unos pocos, los que nacimos en la década del ´60, en Argentina ser de izquierda implica tener una idelología de lucha en lo referente a lo social,  la reivindicación de los derechos de los trabajadores y sus manifestaciones, la igualdad social, estas son algunas de la banderas que ese movimiento pregona.

En tanto, la derecha posee o supone que es una ideología política que engloba el conjunto de personas que profesan ideas conservadoras, tradicionales y antirrevolucionarias.

Por último, el pensamiento de «centro» política sería un mix de ambas. Pero, me inclino a pensar más en considerar estas ideas de centro, como una tendencia a situar lo propio como centro del universo. Y con el peligro de caer en el personalismo.

 

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