lunes , agosto 19 2019
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Un reclamo, un movimiento…¿un partido político?

Por Justo Dagorret

Un verano de 2018, nació un movimiento social espontáneo denominado Vecinos Autoconvocados de la ciudad de Río Tercero, que tenían la necesidad de manifestarse. No sólo ocurrió en nuestra tierra, también en la Argentina nacieron estos grupos, seguramente porque la clase política no supo o no sabe resolver problemas cotidianos, porque el costo y pago respectivo de los servicios públicos es cosa cotidiana.

La poca expectativa económica a nivel nacional, el permanente y contante ajuste sobre las tarifas de los servicios básicos como es el agua, la electricidad, el gas, el transporte llevaron en el verano pasado a que usuarios de la Cooperativa levantaran sus voces e hicieran sentir en una especie de quimera, que algo se podía cambiar.

El reclamo de los Vecinos Autoconvocados, en febrero del año pasado fue como una olla a presión. Con el ajuste las economías familiares y de pequeñas pymes dejaron tener capacidad de pago.  

En esa poblada de febrero de 2018, no sólo el reclamo fue genuino, espontáneo y popular, además tuvo un condimento natural: el pueblo empezó a mirar la letra chica. Las razones eran obvias: cuando algo no se puede pagar, la primera reacción es mirar los correspondientes ítem de una boleta.

Definitivamente la gente puso la mirada sobre lo minúsculo, y los porqué de items; en la lupa popular la gente le prestó atención a partidas como mayor costo de mantenimiento, impuestos municipales, provincial, nacionales, y decretos. Del aquel reclamo de los Vecinos Autoconvocados, en febrero del 2018 poco cambió.

El gran miedo de los gobernantes y/o encargados de las instituciones es el reclamo grupal con un motivo justo y social.

Puntualmente en Río Tercero, la mayoría de los sectores de poder como el municipio, la Cooperativa, los sindicatos, el Centro Comercial, la Mutual del Centro Comercial, clubes deportivos, etc. son sostenidos en su mayoría por las mismas personas que perduran por décadas y tienen un común denominador; están cimentos por un capital político y por una “caja” que les permite negociar y plantear sus estrategias.

Primero, hay que decir que el capital político, no es una consigna negativa, en muchos de los casos y sobre todo los políticos y/o personas influyentes se ganan su respeto de sus pares y de gran parte de la sociedad por su trabajo personal, comunitario o profesional. El problema es cuando flaquea ese capital las decisiones no tiene el consenso correspondiente, por consecuencia las acciones personales empiezan a florecer.

El otro dato, es que la mayoría de las instituciones, están sentadas sobre pequeñas o grandes “cajas”, y el manejo sobre ellas en su mayoría es oscura, poco transparente y tendenciosa.  También es cierto, que los sectores opositores a cada una de las instituciones tienen muchas falencias, la principal es poco capital político.

Dicho todo esto y volviendo al movimiento de los Autoconvocados, y el logro de poner un consejero titular y uno suplente, en la Concejo de Administración por la lucha ideológica sigue siendo una utopía.

La línea de tiempo, de ese sector social tuvo vaivenes positivos y negativos. Los positivo es que un grupo salió y se hizo escuchar en las paredes de las instituciones, en las mesas de café, en los almuerzos, en aquellas épocas se hablaba por los costos de las boletas de energía. Esa problemática unió a todos los sectores sociales: los del centro, los de los barrios más alejados. Los casi 23 mil usuarios veían como la ciudad se unía con un hilo conductor: aumento excesivo de las boletas.

Falsas acusaciones, puestas de escenas, silencio de las autoridades, reclamos judiciales fueron algunos de los puntos excepcionales, que llevó a desviar el foco de la atención, y el público consume esas situaciones. Tanto al movimiento social comoa  los encargados de la institución no estuvieron a la altura de la circunstancia, la calificación de discusión fue en esa época como «barata».

Hoy a un año, de la creación del movimiento Vecinos Autoconvocados, la disyuntiva del grupo es notoria. Algunos piensan si no es hora de dar otro paso con mayor capital político o degradarse en el tiempo como una pequeña mayoría en el Consejo de la Administración.

Gran parte de la sociedad que en aquel verano del 2018 los amparó, hoy en su mayoría les da la espalda. La puja del oficialismo de sostener “otra revuelta” con implementación de socioeconómicos y ayudas sociales sin consenso con el grupo Autoconocados lleva  preguntarse, ¿para qué está el grupo opositor?, si no divulgan sus actos opositores,  tampoco muestran sus estrategias y el tiempo es mero testigo de los logros y tareas.

La debilitación de movimiento se siente, sobre todo cuando se empieza a perder aquel recordado capital político, ese mismo respaldo que miles de personas apoyaban y fomentaban ese espacio.

En estas horas, las decisiones de movimiento social Vecinos Autoconvocados tendrá que definir si esos preceptos de justicia social, valores cooperativistas son aceptados por la comunidad de Río Tercero, para trasladar ese pequeño capital político dentro de un partido político.

Y así en definitivamente si los ciudadanos los toma como una verdadera alternativa seria.

 

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