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El viajero del ojo Web en la laguna Turquesa: una maravilla del mundo

POR MARTÍN MASSITTI / EL VIAJERO DEL OJOWEB / FOTO TAPA: La imagen fue tomada en la cima del cerro junto a la laguna Turquesa

Me gustan esos días en los que no tengo nada para hacer y puedo despertarme tarde. Este fue uno, por lo que me salteé el desayuno y cociné la comida dentro de mi auto el almuerzo. Esta vez tuve un pequeño accidente con la garrafa de gas.

 

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Por querer hacer las cosas rápidas, coloqué mal la garrafa y casi incendio mi auto, ya que la cocinita comenzó a tirar fuego por los costados.

La moraleja es: no hacer las cosas a las apuradas y mucho menos sin cuidado.

Luego de volver a intentar cocinar mis fideos, ya que los primeros los arrojé sobre la cocina para extinguir el fuego, continué editando las fotos del día anterior hasta que observé por los ventanales de la estación que el sol estaba saliendo.

 

 

Con un poco de pereza, ya que estaba bastante cómodo, emprendí viaje hacia laguna Turquesa.

Estacioné el auto en el lugar incorrecto por lo que tuve que caminar dos kilómetros hacia la entrada del sendero que lleva al ojo de agua ubicado casi en la cima de la montaña.

Como el tiempo no era problema no me quejé. Subí sin parar por el bosque hasta que llegué después de casi una hora a la laguna.

El color de su nombre se hacía notar, pero de manera tenue. Rodeé y trepé el montículo de piedras junto a ella para esperar que los rayos de sol lucieran el lugar. Una vez se descubrieron entre las nubes, el nombre de la laguna podía verse en cada esquina de la misma.

 

 

 

La laguna estaba completamente vestida de turquesa, podía observarse el glaciar Alvear de fondo y el ojo del albino. Sin duda, una vista que no muchos llegan a contemplar, ya que se conforman con llegar a las costas de la laguna.

En mi retorno a pie por la ruta hasta el estacionamiento se detuvo un vehículo apenas comenzó a llover que me alcanzó hasta la puerta de mi auto.

Cuando volví de mi aventura del día decidí que merecía comer pizza, así que busqué recomendaciones con mis amigos de la gasolinería.

Fui hasta el centro, llené mi estómago y en la costanera estacioné mi casita para dormir con la lluvia de fondo.

 

 

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