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Cómo WhatsApp ha llegado a ser el arma más eficaz de propaganda política

EL VALOR DE LA VERDADERA NOTICIA Y FALSA NOTICIA POR WHATSAPP/ Nuestro sitio de noticias elojoweb.com.ar fue creado y basado en la noticia real, corroborada en primera persona y de interés para nuestros lectores. La verdadera noticia no es quién tiene la premisa sino quién la corrobora y la hace creíble. La plataforma de mensajes entre ‘smartphones’ se ha convertido en una poderosa herramienta de propaganda. El caso testigo: el fenómeno  Bolsonaro en Brasil.

En los últimos tiempos el efecto Bolsonaro, que no necesito de los medios tradicionales como la televisión, o las radios o los diarios nacionales, puso en agenda el gran valor de las redes sociales. La peligrosidad de las fake news es responsablidad de los dueños anónimos de los nuevos dueños de la comunicación visual.

 

COLLAGES: LUIS PAREJO

Unos dos mil años después de la fábula fake, un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) confirmó que en la actualidad las noticias falsas se difunden seis veces más rápido que las reales, que saltan de móvil en móvil  y que llegan más lejos, más profundamente, con más velocidad y a más gente. Funciona con los rumores, con las fake news, y funciona, ahora también, con la estrategia política.

El sólo hecho de que usted esté leyendo el artículo demuestra el interés que demuestra abrir la puerta en Whatsapp. Cada lector busca que la puerta que abre despierta interés personal o simplemente compartirlo.

¿Es un fenómeno reciente? Evidentemente no. Decía el periodista y escritor mexicano Esteban Illades en un seminario reciente sobre lengua, periodismo y posverdad que la manipulación y la desinformación existen desde hace siglos y que hasta Napoleón hizo branded content en la campaña egipcia. La novedad es que ahora, en plena crisis de credibilidad de los medios de comunicación tradicionales, la propaganda es más eficaz y peligrosa que nunca, sobre todo si llega a tu móvil sin filtros.

Ni siquiera vía Facebook Twitter o Instagram. Ahora, directamente «clic» tienes un nuevo mensaje de WhatsApp.

La semana pasada, durante la investidura del ultraderechista Jair Bolsonaro como presidente de Brasil, sus seguidores coreaban la marca «¡WhatsApp!» frente a los periodistas que cubrían el acto. En un país con 200 millones de habitantes y 147 millones de electores, al menos 120 millones de personas tienen la aplicación en su móvil.

Bolsonaro no participó en debates de televisión ni hizo campaña en la calle tras ser apuñalado en un acto electoral. No le hizo falta. Según un informe de la consultora Datafolha, el 61% de sus votantes se informó durante las elecciones a través de WhatsApp.

Una investigación del periódico Folha de S. Paulo desveló después que el 97% de esas noticias que compartían en sus móviles los seguidores del nuevo presidente eran falsas o manipuladas.

«Nosotros no necesitamos a los grandes medios. Te dan prestigio, pero no nos hacen falta para llegar a ese público que nos interesa y que vive pegado al móvil. Siempre pienso en los contenidos que me gustaría a mí recibir a través de WhatsApp y que la gente compartiría.

Manuel Mariscal, responsable a sus 26 años de la estrategia digital de Vox, partido en meteórico ascenso en España. «Ya nadie lee periódicos, la gente ve Netflix y se informa por WhatsApp, ni siquiera por Twitter… El fontanero o mi abuela no tienen redes sociales pero sí WhatsApp», asegura. «Nosotros no somos un medio de comunicación pero tenemos herramientas para ser nuestro propio canal informativo y llegar a un votante que se fía más de nosotros que de la prensa, que nos pide nuestro material para poder compartirlo».

Ya en 2015, Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor en comunicación política, publicó el libro La política en tiempos de WhatsApp, en el que anticipaba el potencial de una herramienta que hasta entonces habían despreciado la mayor parte de los partidos, obsesionados sólo con ser trending topic o acumular amigos en Facebook.

«Las redes sociales son un terreno más propicio para la comunicación o la interacción política, pero WhatsApp es un terreno fértil para la propaganda. Ése es el gran cambio», explica Gutiérrez-Rubí. «WhatsApp permite llegar a los teléfonos móviles en una plataforma de amplísima difusión, prácticamente del 100%, con unos niveles de descentralización extraordinariamente difíciles de controlar».

En redes como Facebook o Twitter es más sencillo identificar el origen de cualquier contenido, que además puede ser rebatido, desmentido o reafirmado en el mismo espacio, en el mismo hilo de conversación. En WhatsApp no. «En WhatsApp es difícil operar desde el punto de vista de la contraofensiva, así que quien tenga mayor capacidad para difundir contenidos y esparcirlos va a tener mayor capacidad competitiva. Y, encima, si no tienes esa capacidad para generar contenidos, te los puedes inventar».

 

En países como la India, donde hay más de 200 millones de usuarios de WhatsApp, se comparten noticias falsas con mensajes nacionalistas con el propósito de «construir una nación», y en ese terreno -asegura el estudio- la consolidación de la identidad nacional tiene prioridad sobre la necesidad de verificar los hechos. «Están surgiendo una serie de problemas graves en el mundo, no sólo en occidente, por los que la idea de construir una nación está triunfando sobre la verdad», asegura Jamie Angus, Director de BBC World Service Group.

¿Les suena? Lo que la BBC ha detectado en Nueva Deli o Nairobi ha pasado también en Brasil y, por supuesto, en España, donde WhatsApp ha sido una potente arma de propaganda tanto en el procés catalán como en la expansión de Vox.

«La fórmula es perfectamente trasladable a cualquier partido político con un contenido de naturaleza similar a la propaganda que estimule mucho la pasión, fuertemente emocional, sea nacionalista o no», matiza Gutiérrez-Rubí.

«WhatsApp es un canal ideal para alimentar día a día, gota a gota, las autoconvicciones y los prejuicios de la gente».

El informe Digital News Report, elaborado anualmente por el Instituto Reuters de la Universidad de Oxford, asegura que el uso de WhatsApp para el consumo de información se ha duplicado en los últimos cuatro años, coincidiendo con la crisis de Facebook y el desplome de la prensa. Según ese informe, cerca de un tercio de los españoles utiliza ya la aplicación como principal fuente de información.

«Los electores más jóvenes ya no consumen la información como hacían los mayores», subraya Verónica Fumanal, experta en márketing político. «Para las personas de más de 65 años la tele sigue siendo su fuente de información y de credibilidad; sin embargo los electores de entre 18 y 35 tienen un consumo totalmente diferente. En 2018, por primera vez, la televisión ha dejado de ser la primera fuente porque la gente ya se informa por redes sociales e internet. Cada vez más por WhatsApp, que es donde está todo el mundo».

«La corona efectiva de difusión es la que trasciende la militancia y llega al electorado no politizado, la que genera una pirámide. Es exponencial. Empiezas con un grupo de 10. Si esos 10 generan otros grupos de 10, ya tienes 100. Y si esos 100 tienen otros 10, ya no tienes 1.000 tienes 10.000. Ése es el poder de WhatsApp».

Fuente: elmundo.es

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