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La víctima era una artista plástica con cierto reconocimiento en el circuito: había estudiado en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), donde se recibió de Licenciada en Pintura y Profesora Superior en Artes Plásticas con Orientación en Pintura. En 2004 se graduó como Magíster en Teoría y Práctica de las Artes Plásticas Contemporáneas en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, España. Y en abril de 2011 presentó su muestra A la deriva en el Consulado Argentino en Nueva York.

Los padres de Tania Abrile reclaman celeridad y justicia.

Para los padres de la joven fallecida en el Orfeo Superdomo, en una fiesta electrónica que Tania asistió un sábado 23 de julio de 2016 sigue siendo  una pesadilla.

Más allá de los procesos judiciales que se abrieron tras la muerte de la joven y sus consecuencias con imputados, la familia tras casi más de un año y medio solicitan a la Justicia, la devolución del cuerpo de Tania, y que el proceso tenga celeridad.

A continuación una carta que la familia envía a los medios de comunicación:

Carta de Graciela Flores y Víctor Abrile padre de Tania

Nunca creí que tuviera que expresar en palabras y públicamente mi dolor para que se entienda lo que significa cada día la demora que le impide a una madre reunirse con su hija.

Perdimos a Tania el 24 de julio de 2016 luego de que concurriera a una fiesta electrónica organizada por Buenas Noches Producciones en el Orfeo Superdomo. La Fiscalía que actuó de oficio retuvo su cuerpo para llevar adelante la investigación que determinaría las circunstancias reales que causaron su muerte. Después de dos años, seguimos esperando que este padecimiento concluya y nos la devuelvan.

Me resulta difícil creer la insensibilidad con la que se definen los tiempos para avanzar en este tipo de indagaciones. Yo no busco explicaciones, son, contrariamente,las certezas las que me dan las fuerzas para levantarme por la mañana y continuar luchando.

Ningún padre o madre imagina que puede sucederle a su hijo o hija, pero lo cierto es que no se trata de hechos excepcionales;  somos una sociedad víctima de la crueldad e impunidad con la que actúan algunas personas. Las mismas que se benefician con la lentitud de este caso, mientras nuevos eventos de estas características continúan cobrándose la vida de nuestros hijos.

En los medios de comunicación los nombres siguen actualizándose, pero mi lucha no termina, sino que cobra impulso con el apoyo de cada mamá, como la de Pablo Rielo, que une su fuerza para ir a donde tenga que llegar. Porque es urgente acabar con el sentimiento de vulnerabilidad que invade a cada familia cada vez que otra “fiesta” de esta índole tiene lugar. Y la única manera de acabar con esa vulnerabilidad es ponerle fin a la hipocresía e impropiedad absoluta con la que se habla de estos temas.

Por eso, le pido a la justicia que nombre como corresponde a personas que venden, disfrazadas de diversión, inacabables horas de estimulación excesiva, induciendo a un estado de euforia y descontrol que, en reiterados casos, conduce al consumo de sustancias ilegales. ¿Cómo se le llama a alguien que es capaz de generar todas las condiciones propicias para que esto se repita una y otra vez, sabiendo de antemano que el resultado serán jóvenes batiéndose entre la vida y la muerte al final de cada evento? Le suplico que califique a quienes por ineptitud o falta de condición humana abandonan a una persona en una situación crítica.

Me pregunto cuánto tiempo más tengo que esperar para escuchar frente a frente a todos aquellos que estuvieron a su lado cuando Tania necesitó una mano y se la negaron. Les pesará en la conciencia esas cinco horas en las que pudieron, al menos, darle a su mamá la oportunidad de intentarlo.

Creo que la vida me ha castigado lo suficiente como para que esa lentitud burocrática haga más insoportable este sufrimiento. Merecemos como papás, de una vez por todas, la paz de saberla con nosotros y el sosiego nos lo dará la vida colmada de proyectos que hemos compartido y la autenticidad de su frescura que su arte sabrá perpetuar.

Graciela Flores y Víctor Abrile

Acerca de Justo Dagorret

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