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La responsabilidad de los medios de comunicar los suicidios

Por Javier Jiménez@dronte

Durante años, los medios han tenido la política de no publicar noticias relacionadas con suicidios salvo en casos de gran exposición o que motivaran otro tipo de noticias. El motivo era claro: publicar casos de suicidio inducía a otros a suicidarse. Los medios hacían, o eso creíamos, de barrera de contención.

Pero ahora que los grandes medios han perdido el monopolio de la conversación pública y que cada uno de nosotros somos un potencial difusor de información, ¿Qué papel jugamos cada uno en esa contención social?

¿Podemos/debemos hablar sobre estos temas desde nuestros blogs y redes sociales? ¿Qué podemos hacer para aportar nuestro granito de arena?

Hay un evidencia abrumadora que afirma que existe un ‘efecto contagio, los suicidios ampliamente publicitados sirven de modelo para próximos suicidios, no sólo ‘incrementando’ el aumento de suicidios, sino además la forma en que éstos ocurren.

El único problema es que es un evidencia abrumadora pero algo torpe.

Abrumadora pero torpe

Como decíamos, desde hace muchos años sabemos que los medios influyen en el número de suicidios. Pero hasta hace poco tiempo no sabíamos por qué.

Algunos pensadores se plantearon la posibilidad de que el problema no fuera el hecho de tratar el suicidio sino la forma de tratarlo. Para ello, hicieron un análisis de los tipos de mensajes que aparecían en prensa y cómo afectaban estos a los posibles indicadores positivos como negativos de suicidio.

Como podemos ver en la gráfica, los «relatos de casos concretos» no afectan demasiado ni para bien, ni para mal. La «opinión de los expertos» solía afectar positivamente. Los «relatos de casos de suicidio sin éxito» únicamente afectaban positivamente limitando la tendencia de las personas a fantasear con los suicidios. Mientras que los «datos epidemiológicos» eran los que afectaban negativamente en mayor medida.

Los datos eran claros: no sólo es que hablar sobre el suicidio no sea siempre malo, es que de hecho a veces puede ser bueno.

Entonces, ¿Podemos usar a los medios? ¿Podemos ayudar a prevenir el suicidio?

Pese a que históricamente, Viena ha sido la capital de uno de los imperios más importantes de Europa, no tuvo metro hasta finales de los 70.

La red básica del metro de Viena se comenzó a construir en 1969 y se culminó en 1982. En un par de años, los intentos de suicidio en el metro se dispararon. El efecto Werther comenzó a funcionar a toda marcha y, la cobertura mediática contribuyó a crear un estado ‘epidemia’. Entre 1984 y 1987 la preocupación por el elevado número de suicidios e intentos de suicidos hizo que se reuniera un grupo de trabajo de la Asociación Austriaca de Prevención del Suicidio (ÖVSKK) para elaborar una guia sobre cómo hablar sobre suicidios en los medios.

En seis meses, la aplicación de estas medidas las cifras bajaron un 75% y, pese a que con el paso de los años los usuarios del metro se han doblado, las cifras se han mantenido mucho más bajas de lo esperado durante estos años tanto en Austria como en los países que ha seguido su ejemplo. Resultó tan exitoso que la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio fijó la creación de «políticas mediáticas» adecuadas como una de las prioridades en 2014.

La clave es sencilla: no rehuir el problema, ni ocultarlo, ni hacer como si no existiera; sino usar todas las herramientas que podamos para prevenirlo. En este caso, un simple cambio de enfoque puede convertir un gran problema en una gran solución.

Guía rápida de qué hacer y qué no hacer cuando hablamos de suicidio

Como vemos, más allá de las intuiciones y de las políticas editoriales tradicionales, sí podemos usar la comunicación para contribuir a la prevención del suicidio.

Esto nos plantea una cuestión importante: en la medida en que la comunicación ha sobrepasado a los medios, en la medida en que sabemos que las redes sociales influyen muchísimo en los comportamientos relacionados con el suicidio, esta reflexión deja de ser un asunto periodístico para pasar a ser un problema social que nos concierne a todos.

La pregunta es cómo hacerlo. Os dejamos unas pequeñas notas inspiradas en las directrices austriacas sobre qué hacer y qué no hacer cuando hablamos del suicidio.

No es buena idea

  • dar detalles del método utilizado
  • presentarlo como algo inconcebible (‘lo tenía todo la vida puede dar’)
  • relacionarlo con motivos románticos (‘par estar unidos para siempre’)
  • simplificar
  • Darle mucha importancia (publicándolo en primera página).
  • Abusar del término «suicidio».
  • Usar fotografías del fallecido.
  • Añadir un tono heroica y deseable (‘es lo que tenía que hacer en esta situación’)

Sí es buena idea:

  • Mostrar alternativas (‘¿donde es posible encontrar ayuda en una situación así?’)
  • Hablar de casos que no acabaron en suicidio.
  • Pensar en la familia y las amistades.
  • Dar herramientas a las personas para tratar con casos reales en su vida.

 

Acerca de Justo Dagorret

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Un comentario

  1. Muy esclarecedor.

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